Hernan Salvo
EPPUR SI MUOVE




NOCTURNE SPACES

by Patricia Rizzo

Hernán Salvo jobs take as center architecture. Presents its latest production, a series of reliefs of different facades of buildings that summarizes some of the architecture of Buenos Aires. Addition with them new chapters to the saga relating to this issue, which has been recurrent in his work and that has manifested itself through various formats, from small works that emphasizes details, large paintings drawn with charcoal, or works on display, and three-dimensional corporeal performances ranging from sculpture and object.
These works, ornate and diversity of styles juxtaposed, have a unique atmosphere. The artist making styles Spanish, French and Italian as well as the Art Nouveau and Art Deco, from each of the styles chosen references, appropriates loose fragments of existing buildings in the city and its buildings weapon from its pure inventive recreated through a modality that seeks and finds paradigmatic equivalences and subtle creating a recursive process of showing an impressive play hard and meticulous craftsmanship.
The assembly is also particularly interesting. The pieces serve as stiff profusely ornamented shells. They are made of wood and sticks to them specific fragments, decorative details as caryatids or masks, garlands, friezes, pilasters, and scrolls acroteria which artistically molded epoxy putty or wood very carefully. Also endings that resemble "plasters" are developed through careful empolvoreado of iron filings, which very accurately simulates cement. His reliefs demanded that attention be given to balance, tension and feeling "about the materials. Lighting plays an important role, enhancing the possibilities of chiaroscuro.
As an example of your work style, Metropolis, one of the centerpieces, boasts a fine mix between a sophisticated style while varied, dating back to the aesthetics of the cinema-theater districts. These were, in the 50's, time of expansion. The doors placed in succession, polished and ornamented with brass plates and handles decorated ironwork reminiscent of the traditional Grand Rex and Opera, now reserved for specific events. A different scale, the material


SPACES OF SILENCE

“La obra es para mí contestación y pregunta” – Eduardo Chillida (“Escritos”)

Las obras de Hernán Salvo, o son pequeñas pero potentes construcciones de fachadas edilicias tridimensionales, que oscilan entre el objeto, la escultura y lo escenográfico o son carbonillas u óleos austeros que reinsertan iguales escenarios, alterados a veces con la presencia casi fantasmal de algunos espectadores aislados. Las maquetas están realizadas con una evidente destreza artesanal que implica un sentido general de lo constructivo con carácter de monumento, de memoria proyectada y de teatralidad. Los óleos y carbonillas, por su parte, recurren al uso del Trompe-L´oeil como recurso sustituto; lo hecho en tres dimensiones pasa de lo concreto a lo virtual e introduce escena dentro de la escena y lo ilusorio como realidad. Podríamos decir que es el despliegue de la materialidad en la proyección representativa.
En ambos casos, telas o estructuras, son piezas saturadas de sombras, ya que la luz está exclusivamente para evidenciarlas, para darle carácter elusivo y mantenerlas a un paso de la revelación; diría que son las sombras las que transfiguran, tanto a las plateas prácticamente desoladas y sus grandes pantallas cinematográficas, como a estos edificios inquietantes, sedes refinadas y majestuosas de premoniciones y sucesos, puertas cerradas, ventanas con cortinas bajas o con luces mortecinas que llenan de intriga el ánimo del espectador. Pueden decir más y de hecho dicen más, que si expusieran personas, cosas o acciones a la mirada. Cada fachada parece remitir a un código, a una narración soterrada entre los muros, a un espacio detenido en el tiempo, en el cual puede suceder, en cualquier momento, una situación de riesgo o un desenlace abrupto e inesperado. (“Ventanas”, 2008; “Nocturno”, 2008/9; “Metrópolis”, 2009).
Si el conjunto refiere a una suerte de ciudad fantasmal, silenciosa y recogida en sí misma (sin contexto urbano), cada fachada es una entidad propia, que guarda acontecimientos singulares y, de alguna manera, sustraídos a la conciencia de los demás. Toda ella parece vivir del silencio que la invade, la cerca y la mantiene en el intersticio entre la realidad y la irrealidad. Con ser arquitecturas perfectamente legibles y racionales, se han corrido del territorio de la vigilia y han invadido el de los sueños. Es un desplazamiento inquietante, sobre todo porque se aferra a una familiaridad distorsionada y provocativa. Es que, de alguna manera, Salvo parece poner en obra arquetipos arquitectónicos cuya historia no está manifiesta, pero se encuentra implícita.
Son edificios que por un lado esperan y por el otro enclaustran, expulsan. Hay un uso riguroso y sostenido de rectángulos verticales como puertas y ventanas, arcos de medio punto, círculos que decoran con sobriedad y diría, fría y metódicamente, las fachadas, con voluntad de establecer un orden que no se limita a lo arquitectónico, sino también a sus probables y ausentes habitantes. Dan cuenta de una mente organizada por la regularidad majestuosa , equilibrada e imponente de un “clasicismo” sui géneris, congelado en el tiempo, y encerrado en su propio decir y en su propia tipología.

Asépticas como estructura, contaminadas de premoniciones como imagen, preciosistas como construcción y sutiles en el uso de los recursos formales, las obras tridimensionales de Salvo no dejan espacio para agregados ni acontecimientos externos. Todo sucede, si es que sucede y, hay que decirlo, no estamos seguros de que suceda nada, en el ámbito de la obra. Cada una de ellas ha acotado su propio espacio y su propio acontecimiento, pero todas, por sus características pueden enlazar con una visión metafísica de la realidad; personalmente pienso en la arquitectura de De Chirico porque , en definitiva, esa asepsia del ámbito pone a la materialidad en cuestionamiento y uno sospecha que lo que se ve, es mucho menos que lo que realmente hay. Tanto es así que, la mayoría de las veces está ausente el hombre y sin embargo esa ausencia lo convoca de manera acuciante e inapelable.
En sus obras bidimensionales, sobre todo en las realizadas con carbonilla y en blanco y negro, que son sustancialmente expresivas, Salvo hace más explícito el juego de las proyecciones y de los ámbitos; siempre en las sombras: sombras como nocturnos en sus fachadas, sombras como inicio del espectáculo en las salas semivacías o vacías de sus telas.
Sombra y soledad. Es un ámbito privilegiado de silencio, dónde la mirada es guiada, de tal manera, que finalmente ve, lo que la luz no es capaz de mostrar.

by Horacio Safons